Quiero empezar con una nota personal: esta es una crónica algo tardía, y confieso que después de la exhibición del lunes por la noche era muy difícil no sobrerreaccionar al resultado. Preferí escribirla con un ánimo más reflexivo, ya con el resultado digerido. Aun así, sigo exultante, así que trataré de ser ecuánime, aunque no estoy seguro de lograrlo.
Creo que ni el fan más optimista esperaba un resultado tan contundente. Después del desastroso año pasado, la lesión de Mahomes, las discusiones sobre las decisiones gerenciales y el rumbo de la franquicia, y los evidentes huecos en el roster, era natural que el Chiefs Kingdom mirara el presente y futuro del equipo con moderado optimismo en el mejor de los casos, o con preocupación y escepticismo en el peor.
Durante esta pretemporada surgieron dudas en torno a la oscilante gestión de Brett Veach y se empezaron a escuchar voces de preocupación sobre si Andy Reid habría perdido su “aura”. Los medios, siempre oportunistas en busca de aprobación social, comenzaron a deleitarse con la idea de que la dinastía estaba acabada y pronto fijaron sus miradas e intereses en buscar al sucesor, tanto de Mahomes como del propio equipo de la flecha roja.
Y el lunes se demostró que había un plan.
Se apreció que este año los Chiefs armaron una estrategia que no solo apuntaba a proteger a su posesión más valiosa, su QB, sino a mantenerse competitivos y vigentes en la pelea por el Super Bowl. El tiempo dirá si esta estrategia es correcta, pero el camino elegido también le permitirá a los Chiefs proyectar su futuro. Quien ha sido crítico de la gestión del GM debe reconocer que el plan que llevó a cabo Brett Veach este año aparece como brillante.
Y todo parte con la contratación de Kenneth Walker y un draft que promete ser de los mejores de la historia de la franquicia.
Andy Reid, a quien muchos veían como un coach de vieja escuela apegado a su “librito” añejo, mostró resiliencia y capacidad de adaptación haciendo lo que todos esperaban pero que nadie creía que fuera capaz de hacer: cambiar su filosofía convirtiendo el juego terrestre en el eje central de su ofensiva.
Ese mismo plan de temporada baja dotó al equipo de otro elemento fundamental para el éxito: fútbol complementario, con una defensa potente respaldando un ataque centrado en el juego por tierra.
Ciertamente los Chiefs tienen carencias evidentes, problemas que deben corregir —unos más fáciles que otros— y todo depende en gran medida de la evolución de Mahomes, pero esta semana 1 nos permite ilusionarnos con un año que puede ser algo más que “de reconstrucción”.
La prueba no podía ser más exigente: jugábamos contra los Denver Broncos, equipo que muchos consideraban a priori el mejor de la conferencia, con la defensa número 1 de la liga, y que de no mediar la lesión de su QB el año pasado, debió jugar el Super Bowl.
Y la prueba no solo fue superada, sino que los Kansas City Chiefs la aprobaron con honores.
Ataque
El primer drive no solo logró un TD, sino que fue una verdadera declaración de principios de la dupla Reid-Bieniemy: alineando a seis, o incluso siete, linieros ofensivos, y usando a Khyris Tonga como fullback, los Chiefs corrieron con autoridad y violencia. Lo mejor: todos sabían que iban a correr, pero lograron ser efectivos igual.
El compromiso con la carrera fue total: Rashee Rice tuvo un partido extraordinario fungiendo como bloqueador para sus corredores, y ese compromiso, compartido por el resto de los WRs, fue la prueba de que la carrera llegó para quedarse.
Durante la semana arreciaron las críticas a Andy Reid por poner a un novato en el puesto de tackle izquierdo, sin que éste hubiera jugado esa posición en el fútbol colegial. Sin embargo, en el MNF quedó claro el porqué de esa elección: en un esquema centrado en la carrera, se explotó sobre todo el lado izquierdo del ataque, y Kahlil Benson brilló en ese aspecto. Aún está al debe en protección de pase —sufre con el speed rush y no tiene una técnica de manos depurada—, pero Bieniemy esquematizó bien para proteger a Mahomes, quien soltó el ovoide rápido o se salió del bolsillo. Aun así, Benson se proyecta como un tackle en desarrollo, aunque ahora necesitamos a Josh Simmons para poder abrir el juego aéreo.
Eric Bieniemy se trajo algunas páginas del playbook de Ben Johnson, y eso se notó tanto en los esquemas de carrera entre guard-tackle como en el uso de fullbacks y formaciones condensadas: el año pasado los Chiefs fueron el 7º equipo en jugar ofensivas spread, mientras que en el partido del lunes la separación de la horizontal fue de 21 yardas en promedio. Andy Reid, cuya filosofía siempre había sido extender el campo con formaciones abiertas y rutas amplias, ahora lo hizo con formaciones pesadas.
Otra observación sobre el plan de juego: en el pasado, el juego terrestre de los Chiefs se basaba casi exclusivamente en carreras en zona (particularmente outside zone, con corridas por fuera de los tackles). En este encuentro se corrió con esquemas de gap, siendo la totalidad power runs. El plan de juego fue sorprendentemente simple: no se utilizaron jugadas counter y apenas se vieron esquemas dúo.
Otro aspecto notable es la agresividad de Andy Reid, que dos veces se la jugó en cuarta oportunidad: la primera en la primera posesión ofensiva, donde no dudó en correr en 4ª y 2, y al inicio del tercer cuarto, donde lo hizo desde su propia yarda 38 en 4ª y 1. En la primera logró el primero y diez, y en la segunda nada menos que un TD de 62 yardas de Kenneth Walker. Un playcalling agresivo y consistente.
Hay que hablar de Kenneth Walker: tal vez la última vez que vimos un RB tan dominante en KC fueron las primeras temporadas de Kareem Hunt. Lo suyo fue, sencillamente, extraordinario: 23 acarreos para 173 yardas y 1 TD, promediando 7.5 yardas por acarreo, además de 3 recepciones para 18 yardas y 1 TD. Walker fue sin duda el mejor del campo, respondiendo con creces dentro de un plan de juego diseñado específicamente para él. El MVP del pasado Super Bowl empieza a justificar su contratación: tuvo dos jugadas explosivas de más de 25 yardas en un solo partido, la misma cantidad que KC tuvo en toda la temporada pasada.
El novato Emmeth Johnson tuvo su oportunidad de brillar y, aunque no fue tan efectivo en la carrera, se le vio muy bien en jugadas de screen y saliendo del flat, donde tuvo 2 recepciones notables para un total de 44 yardas.
Creed Humphrey es el mejor center de la NFL, pero sus fallas en el snap volvieron a aparecer. Este es un aspecto pendiente para un jugador que, de otro modo, sería de élite.
Otro jugador cuyo reloj está corriendo es Xavier Worthy. Aunque Mahomes diga lo contrario, lo cierto es que la intercepción se produjo por un error del WR: la jugada exigía correr una ruta dig (la formación de Denver era single high), pero ejecutó una ruta post, que se usa para romper una cover2. Este error explica por qué Mahomes no confía del todo en sus receptores: este tipo de rutas man-beater exige al QB tirar con anticipación, y si el receptor no está en sintonía, esos pases se transforman en intercepciones.
Patrick Mahomes se vio oxidado sobre todo en la primera mitad, donde completó sólo 2 de 12 pases, pero después completó 13 de 15. Su carrera para el TD demostró que su espíritu competitivo está intacto y que, esté en la condición que esté, su presencia es imprescindible. Aún así, creo que habrá que esperarlo al menos un mes hasta que su rodilla esté completamente sana y podamos ver su juego en su real magnitud.
Defensa
Casi cada año Steve Spagnuolo enfrenta la tarea de rearmar la defensa frente a la rotación constante de titulares, y esta temporada no fue la excepción. Con una línea defensiva casi renovada, el coordinador tuvo que obtener resultados con una secundaria casi completamente nueva, y el rendimiento se vio muy adelantado respecto al plan de implementación: en esta primera semana, la defensa de los Chiefs fue la número 1 tanto en yardas permitidas como en DVOA. El juego de línea defensiva, inexistente el año pasado, permitirá elevar notablemente el rendimiento del resto de la defensa.
Los novatos tuvieron impacto inmediato en la DL: Peter Woods se vio sólido y ágil, y logró un pase desviado; R Mason Thomas aparece como un gran acierto de Brett Veach, logrando una captura y presión constante sobre Bo Nix.
Hablando de presión al QB —una de las falencias del año pasado—, en el partido del lunes la defensa logró presionar al mariscal de campo en el 53% de las jugadas de pase.
Felix Anudike-Uzomah tuvo un gran encuentro. Ya sea alineándose por fuera o por dentro, no solo logró un strip sack (recuperado por Chris Jones), sino que también manoteó el brazo de Nix en la jugada que resultó en la intercepción de Mansoor Delane. Ya se había hablado de su mejora en la pretemporada, y si mantiene este rendimiento puede transformarse en un factor clave para la defensa de Spags.
Una gran interrogante se abría en torno a la secundaria tras perder a jugadores tan importantes como Trent McDuffie y Jaylen Watson; sin embargo, Nohl Williams demostró ser un CB titular capaz de cubrir el espacio dejado por Watson, y Khristian Fulton prácticamente hizo desaparecer a Courtland Sutton del partido.
L’Jarius Sneed retorna a KC y, ahora desde la posición de slot, retomó su rendimiento justo donde lo había dejado antes de irse a los Tennessee Titans. Una de las grandes interrogantes de la pretemporada, la posición de slot, queda resuelta con la resurgencia del veterano CB, que además destaca por su gran capacidad de tacleo.
Solo tres jugadas bastaron para darse cuenta del enorme impacto que puede tener Mansoor Delane. La primera selección de los Chiefs en el draft dio muestras de que puede ser un verdadero shutdown corner de la NFL. Lamentablemente, una lesión en el hombro durante la jugada de la intercepción de Nix nos privó de seguir disfrutándolo en el campo. Afortunadamente, parece ser de poca cuantía, por lo que podríamos verlo ya en el próximo partido.
El año pasado había tres indicadores que mostraban una defensa limitada: la falta de presión y capturas, la generación de turnovers, y la incapacidad de detener a las ofensivas rivales en tercera y larga. Las mejoras en estos tres aspectos fueron notorias: se lograron tres capturas, dos turnovers, y se detuvo a la ofensiva de Denver en todas las situaciones de 3ª y larga. Spags lo está haciendo de nuevo.
Equipos especiales
No puedo terminar este artículo sin mencionar su desempeño. La constante de las faltas, y la consecuente pérdida de yardas, sigue sin tener solución bajo el régimen de Dave Toub. Su continuidad como coach se debe en parte a su fama forjada en Chicago y a la lealtad que Reid les brinda a los suyos, pero creo que su situación debería revisarse a fin de año.
Por cierto, felicitaciones a Travis Kelce, quien con las yardas conquistadas el lunes logró superar a Jason Witten como el segundo TE con más yardas de recepción en la historia. Solo lo supera Tony Gonzalez, así que los Chiefs tienen a los dos TE con mayor yardaje de todos los tiempos.
Antes de terminar, unas notas de precaución. No se debe pasar por alto que los Broncos tuvieron una cantidad inusual de tackles fallados, algo que no es esperable que se repita. Además, para que la estrategia ofensiva se mantenga exitosa es imprescindible incorporar variantes en el juego terrestre, sobre todo para implementar el play-action de forma eficiente. Aun así, lo que vimos nos deja un presente auspicioso sobre el cual construir.
El talento a nivel de receptores seguirá siendo un problema que tendremos que esperar un año para resolver… O tal vez, hasta la llegada de algún chetah de la colina en octubre.
Ahora, que vengan los Colts.
¡Go Chiefs!
